Son días en los que mi cuerpo no quiere responder. Días en los que todas las lágrimas acumuladas desean salir. No sabes como me gustaría poder tratarte como a los demás, de manera casi indiferente. Pero no. No puedo. Supongo que soy demasiado débil... Me superas. Tus gestos, la manera tan rara que tienes de tratarme... Ellos dicen que me maltratas y hay días en los que estoy de acuerdo con ellos. Esos días en los que acabo me acabo enfadando contigo y también conmigo misma.
Me duele que seas tú el que el que cause estos sentimientos que desconoces. Me enfado conmigo por no ser lo suficientemente fuerte como para rechazarte. Ay, si tuviera el valor de rechazarte o al menos de decirte lo que aún siento. Seguramente me cargaría todo, pero... ¿Y si me arriesgo?
Tengo miedo de que termine, que nuestra amistad o lo que sea esto se acabe. Sabemos que terminaré por conformarme con amistad. ¿Por qué? Sabemos que no volverás a por mi. Que no intentarás recuperar el amor. Porque ya tienes a otra.
Y yo seguiré aquí. Esperando, estancada en el pasado y los recuerdos.. Pero eso, ya, ¿qué más te da?
Sabes que eres mi perdición. La razón por la que mi vida cayó en un gran desorden de pensamientos y sentimientos. Derrumbaste las barreras de mi corazón, y en parte a mi no me importó. Pero cuando se te ocurrió destrozarlo... Me mataste. Ahora mi corazón y mi alma yacen agonizantes, esperando el día en que tú vuelvas a curarlos...
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