Hoy ha sido eso, un día extraño. Muy extraño. Hemos estado la misma hora, en el mismo lugar, la misma gente, haciendo lo mismo que esa vez. Y esta vez en lugar de evadir mis sentimientos he decidido afrontarlos... Pero lo único que he conseguido ha sido dañarme más. Me gustó más cuando vivimos ese día hace tanto tiempo. Yo no era consciente de mi sentimientos hacia ti, y por lo tanto todo era mucho más fácil. Aunque yo no soy la única culpable. Esta vez tú no te has cortado. Has seguido con nuestro típico juego... Nuestro típico tonteo. Esas cosas que tanto dañan y confunden a mis sentimientos y a mi mente...
En el fondo, me gusta. Me gusta que intentes destacar entre todos esos chicos. Que intentes "impresionarme". Me gusta esa sonrisa traviesa que hay en tu cara, la energía con la que te mueves, la alegría que se ve en tus ojos.
Pero lo estropeas un poco al acercarte a mi, entre salto y salto, y me acorralas contra el muro. Pasas tus manos alrededor de mi cintura y giras lentamente la cabeza. Cierro los ojos inconscientemente, pensando que recibiré un beso. Pero me vuelvo a equivocar. Pero esta vez en lugar de quedarte mirándome, intentas morder mi cuello. Sabes el efecto que eso provoca en mi. Los escalofríos que recorren mi cuerpo. Y aun así lo haces, por que dices que te gusta hacerlo, que te hace reír. Oh, cariño, ¿no te das cuenta de nada? Bueno... creo que hoy sí que te has dado cuenta, ¿verdad? Esa cara de no saber que hacer cuando después de besarme el cuello... Esa muestra de incomodidad cuando nuestros ojos se han encontrado... ¿No sabías que hacer, verdad? Yo tampoco. Contigo ya no sé que hacer...
No hay comentarios:
Publicar un comentario