19.3.12

Lluvia...

Me gusta cuando me despierto un domingo, abro la ventana y observo que esta lloviendo. La calle está vacía, apenas hay coches y no hay gente en la calle. Dudo entre quedarme en casa mirando como cae la lluvia o si salir a la calle. Siempre termino eligiendo la segunda opción.
Salgo a la calle, sin hacer ruido para que nadie sepa que salgo. Sin paraguas. La calle está vacía. La lluvia cae sobre mi. Poco a poco empieza a empapar mi ropa. Pero no me importa. Es una sensación bastante agradable. Me gusta.
Los pensamientos tristes invaden mi mente ¡No, otra vez no! Otra vez esa sensación de vacío en mi pecho. Y de pronto, las lágrimas se desbordan. No puedo controlarlo, y empiezo a llorar. Ese vacío se expande, y poco a poco se va haciendo con todo mi cuerpo. Me siento vacía, sin vida. Salgo corriendo, no se por dónde voy, ni siquiera sé lo que estoy haciendo. Y de repente me detengo, y busco donde sentarme. Un banco. No es un mal sitio. La poca gente que hay en la calle se queda mirándome, ¿pero eso qué más da? Son unos desconocidos. No importa... Y rompo nuevamente a llorar, y en mi cabeza escucho su voz diciéndome lo que una vez me dijo. Esas palabras que una vez me susurro dulcemente: "Baby don´t cry". Oh, cariño... Me hiciste tan feliz, y ahora lo único que queda es el dolor de verte y los recuerdos. Esos dolorosos recuerdos de unos días que fueron felices.
Sigue lloviendo, y yo sigo en ese banco. Llorando. Empapándome. Creo que ya es hora de volver. Me levanto lentamente, y camino con desganas. Llego tarde a casa, ¿pero qué más da? Como de costumbre he olvidado llevar llaves. Timbro y de mientras subo las escaleras puedo imaginarme lo que mi madre gritará. Abro lentamente la puerta, sin preocuparme demasiado de lo que me dirá y ahí está. Cruzada de brazos y con el ceño fruncido. Se ve claramente enfadada pero eso no me importa. Sus gritos y sus riñas, otra vez inundan la habitación. Después de decir todo lo que tiene que soltar me deja marcharme.
Entro en mi habitación dando un portazo, pero a estas alturas ya a nadie le importa. Saco una toalla, me seco y me cambio. Dejo la ropa empapada en el suelo. Y me voy a dormir. Otro día que acaba...

No hay comentarios:

Publicar un comentario