Esos dolorosos recuerdos que hacen que quiera salir corriendo, escapar de todo. De ellos. De ti. De mi. De mis problemas. Me gustaría tener el valor de acercarme a ti, mirarte fijamente y decirte que te quiero. Que aun te quiero y que nunca he dejado de hacerlo. Que me arrepiento de todos esos "te quiero" que no te dije. De no darme cuenta de lo mucho que te he querido, de no darme cuenta de todo el amor que sentía, en ese entonces, por ti. Ahora todo eso que no dije me hace daño. Crea una horrible opresión en mi pecho. Un nudo en la garganta cada vez que me hablas de ella. Ganas de llorar de tristeza y de felicidad cada vez que me hablas de ella con una sonrisa y una mirada perdida. Ganas de huir cuando creí haber oido un "te quiero" por tu parte, semanas después de dejarme. Pero supongo que fueron solo ilusiones. Probablemente murmuraste alguna tontería sin sentido de las tuyas.
Una sonrisa, una melancólica sonrisa se expande por mi rostro, al recordas que me querías. Cuando de tus labios esas declaraciones, esas dulces declaraciones de amor salían.
Por qué ese día, simplemente, no te pedí perdón? Si lo hubiera hecho, no habría terminado. Seguirñiamos siendo felices juntos. ¿No crees..?
No hay comentarios:
Publicar un comentario