
Y Diciembre comienza con un concierto.
Tu voz inunda todo mi ser. Las guitarras, el bajo, la batería hacen vibrar todo el local. Y tú ahí, sobre el escenario. Tan lejano y tan cercano a la vez, un amigo más a simple vista pero un motivo de confusión para mi. Porque es eso. Me confundes, de la amistad paso al amor y eso no está bien en dos personas que son tan lejanas y cercanas a la vez, porque que te conozca de hace tanto tiempo en el fondo no significa nada, porque casi somos extraños.
Esos pequeños detalles sin importancia que pueden dejar una gran marca en tu interior, esas cosas imperceptibles que al parecer nadie ve excepto yo. Así es siempre.
Hoy a sido una noche especial, ha marcado un antes y un después para muchos de los que nos encontrábamos ahí esta noche.
Tu primer concierto. Un antes y un después para ti, para tu música. Pero lo mío es solo una tontería, porque dos besos en las mejillas no significan nada. Solo educación. Pero esos besos, viniendo de una persona con la que no tienes claros tus sentimientos, hacen estremecer todo en ti.
Pero no, no eres para mi. Lo vi claramente cuando tus ojos iban y venían por el público, pero siempre acababan en ella. Ese beso en el escenario.
La primera canción que hizo que afloraran las lágrimas, que rápidamente dieron lugar a un llanto silencioso e imperceptible. No iba a llorar por una tontería así, y mucho menos rodeada de tanta gente.
Tú, que tantas sonrisas me has sacado. Que has hecho mi vida un poco más divertida. Tú, que me tienes confundida.
Todos estos sentimientos que no puedo expresar con palabras.
Ha sido una noche extraña.
Una noche de amigos.
Una noche de música.
Una noche de amor y dolor.
En definitiva, una noche de cambios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario