Durante 2 horas todo, absolutamente todo lo que me atormenta, desapareció. Eramos solo ellos, yo y todas las voces de los demás, que junto con la mía, cantaban las canciones.
Puedo asegurar que ayer fui realmente feliz (y que las agujetas y quedarme afónica merecen la pena.)
¿Qué más puedo decir?
Los acústicos desnudan las canciones, y nosotros fuimos testigos de ello.
Reí y lloré y bailé y me dejé llevar y fue como si todos mis problemas desaparecieran, y lo único que existiera fueran sus voces, las guitarras y el piano.
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