14.7.13

129. Momentos de felicidad extrema.

Las 3 horas de cola merecieron la pena, porque sentía que si alzaba la mano tocaría el escenario.
Durante 2 horas todo, absolutamente todo lo que me atormenta, desapareció. Eramos solo ellos, yo y todas las voces de los demás, que junto con la mía, cantaban las canciones.
Puedo asegurar que ayer fui realmente feliz (y que las agujetas y quedarme afónica merecen la pena.)
¿Qué más puedo decir?
Los acústicos desnudan las canciones, y nosotros fuimos testigos de ello.
Reí y lloré y bailé y me dejé llevar y fue como si todos mis problemas desaparecieran, y lo único que existiera fueran sus voces, las guitarras y el piano.









No hay comentarios:

Publicar un comentario