¿Quién lo diría? Sólo han pasado un par de días y ya estoy mucho mejor. Ya no pienso tanto en ti. Ya no me importas tanto. Puede que el sentimiento hacia a ti esté empezando a remitir.
Esas palabras fueron escritas hace dos semanas y ahora...¡ JÁ! Esas palabras se las ha llevado el tiempo, como si no hubieran sido nunca dichas por mi. En verdad es todo siempre igual. Yo me quejo siempre de lo mismo: de ti, de mi, de mi familia y repito constantemente que me quiero ir. Ya cansa, ¿no? Al menos eso creo yo. Pero es que me es casi imposible hablar de otra cosa, porque esto fue credo para ello... Para poder quejarme y lamentarme libremente de todo lo que no quiero contarle a los demás... Y yo que creía que iban a ser eso, días mejores...
No hay comentarios:
Publicar un comentario