11.2.13

108. Pequeña esperanza

Bueno, después de tres semanas bastante deprimentes creo que me encuentro mejor (eso dejando aparte el examen de matemáticas del Jueves)
- He "superado" un poco lo del concierto. 
- Se podría decir que ella y yo estamos de buenas ahora mismo, aunque sigo tratándola con bastante                     indiferencia.
- Llevo 22 días "limpia" (aunque siga con ganas de hacerlo)
- Estoy intentado pasar de esa sensación de "no realidad" (aunque con poco éxito)
- Últimamente no he tenido que fingir sonrisas y/o mostrar total indiferencia.
Y un largo etcétera. 
Veamos. Sospecho claramente que ha leído el blog. Por mucho que diga de la confianza, y eso me da coraje. Pero allá ella, si quiere enterarse de esta manera por mi vale.
Lo he vuelto a recordar. 
El chico de la viola. Tan, tan, tan magnético. Con esa mirada de color miel. Sé su nombre, sé que vive en aquí, en la ciudad, pero también sé claramente que no lo volveré a ver. Y me muero por conocerlo. De verdad que lo hago. Y cada vez que lo recuerdo me invade una sensación de calidez. Para mi es lo más parecido a amor en este momento, aunque sea un amor claramente platónico.
He decidido empezar la semana colmando de sonrisas a todo el mundo. Hoy ha ido bien y espero que perdure hasta, por lo menos, el sábado. 
Lo dicho, estoy más animada, y es eso, como si recordarlo me hubiera dado algo a lo que aferrarme. Algo en lo que pensar. 
Una pequeña esperanza.

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